LA IMPORTANCIA DE LA REDES SOCIALES EN LA INNOVACIÓN EN SALUD

Tomado de: Rev. ing. biomed. vol.6 no.11

De acuerdo a Greenhalg et al. [3], en una reciente revisión de literatura de innovación en salud, dentro de la gestión de la innovación se han identificado diversas fases relacionados con el impacto de la misma: difusión (difusión pasiva), diseminación (esfuerzos activos y planificados para persuadir a un grupo objetivo para adoptar una innovación), implementación (esfuerzos activos y planificados para incorporar una innovación dentro de una organización) y sostenibilidad (convertir a una innovación en una rutina hasta que alcance la obsolescencia). Dentro de las dos primeras fases, se ha identificado que las influencias interpersonales a través de redes sociales son los mecanismos dominantes para que la difusión y la diseminación sean exitosas. Dos ejemplos de estas influencias son: i) los innovadores que trascienden sus organizaciones y apoyan el trabajo conjunto con otras interesadas en la innovación; y ii) la existencia formal de procesos de diseminación de la innovación apoyados por diversas instituciones [3,5].

Para esta entrevista queremos conocer y hacer visible la experiencia de dos profesionales enfocados en generar y gestionar estas influencias:

Ma. Carolina Jiménez (CJ). Médica de la Pontificia Universidad Javeriana. Magíster del Institute of Health Policy, Management and Evaluation de la Universidad de Toronto en al área de revisión y análisis de políticas nacionales en TICs y eSalud en América Latina y el Caribe. Investigadora del grupo de investigación People, Health Equity and Innovation (Phi) perteneciente al Centre for Global eHealth Innovation (liderado por el también colombiano Dr. Alejandro Jadad). Actualmente trabaja como gerente del proyecto: eSalud Pública y Equidad en América Latina y el Caribe (eSAC), desarrollado por el grupo Phi y la Organización Panamericana de la salud (OPS), y financiado por el International Development Research Centre (IDRC) de Canadá.

Juan Sebastián Osorio (JSO). Ingeniero biomédico de la Escuela de Ingeniería de Antioquia – Universidad CES (EIA-CES). Investigador del Grupo de Investigación en Ingeniería Biomédica GIBEC y Director de Proyectos de la organización Sana Mobile en Colombia, organización del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que tiene como misión revolucionar la prestación de servicios de salud en zonas rurales y de bajos recursos, a través de mecanismos de colaboración multidisciplinaria y soluciones innovadoras en salud móvil. Dentro de sus proyectos se destaca el desarrollo de un dispositivo para la detección y clasificación de la apnea de la prematuridad en neonatos. Un prototipo del dispositivo ha sido probado en pacientes, y se encuentra en proceso de transferencia al mercado y de obtención de patente como módulo de respiración o monitor doméstico. Adicionalmente, ha desarrollado aplicaciones móviles (mhealth) para la prevención de muerte súbita en lactantes. Esta aplicación ha sido implementada a través de una plataforma de telesalud de Sana Mobile. Otro de sus proyectos es una sonda naso-gástrica instrumentada para el monitoreo de pacientes que, al evitar la conexión de electrodos, disminuye las infecciones por contagio hospitalario. En la actualidad esta sonda se prueba con pacientes en el Hospital John Radcliffe de la Universidad de Oxford. Recientemente Juan Sebastián fue galardonado por la revista Technology Review del MIT como uno de los jóvenes innovadores tecnológicos más influyentes, recibiendo los reconocimientos TR35 Colombia y TR35 Global4; siendo él, en este último, el único colombiano y latinoamericano en la lista.

RIB: Juan Sebastián, tus desarrollos buscan brindar soluciones en salud a la comunidad infantil y neonatal, principalmente. ¿Cómo llegaste a esta área en particular? ¿Qué desafíos has afrontado en este corto recorrer en el desarrollo de tecnologías biomédicas?

JSO: A finales del 2007 debía presentar una propuesta de trabajo de grado para completar mis estudios de pregrado en Ingeniería Biomédica. En compañía de José Mauricio Ochoa y con la dirección del profesor Róbinson Torres, director del Laboratorio de Bioinstrumentación del convenio EIA-CES, se presentó el anteproyecto del detector de apnea neonatal, un proyecto en el cual el profesor Torres había empezado a trabajar durante su maestría. Con este proyecto se empezaron a abordar las problemáticas en medicina neonatal, buscando brindar soluciones desde el desarrollo de tecnología.

En el 2008 tuve la oportunidad de viajar a Inglaterra y realizar una pasantía de investigación bajo la supervisión del profesor Chris McLeod, un contacto que el profesor Torres tenía en la Universidad de Oxford y el cual cuenta con una trayectoria de más de 30 años en electrónica aplicada a la medicina, en especial en neonatología. Con el profesor McLeod estuve trabajando en una sonda de alimentación instrumentada para el monitoreo de pacientes, en específico aquéllos en Unidades de Cuidados Intensivos Neonatal (UCIN). Luego en el 2010, gracias a un apoyo de la Gobernación de Antioquia, pude viajar a EEUU a realizar una práctica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) donde nuevamente estuve bajo la tutoría de un experto en medicina neonatal, el Dr. Thomas Heldt. Fue así como terminé trabajando en esta área en particular, intentando brindar soluciones en salud a la comunidad neonatal que tanto lo necesita, en especial en ese primer mes de vida, clave en su desarrollo y en el cual por su vulnerabilidad requieren de un mayor cuidado.

Los desafíos a los cuales nos hemos presentado, y hablo de “nos” porque siempre ha sido trabajo en equipo, han sido innumerables. Por ejemplo, el paradigma que se tiene en Colombia de no comprar equipos o dispositivos médicos desarrollados en el país, ha entorpecido el proceso de implementación de dispositivos médicos. Otro problema importante es la dificultad en el acceso a los recursos para trabajar en investigación. De ahí la importancia de un buen acompañamiento en todo este proceso, donde el profesor Torres ha sido una pieza clave, pasando de una labor académica a administrativa, en busca de recursos para continuar con la investigación. También se han tenido otros obstáculos, que más que obstáculos se han convertido en verdaderos desafíos, como: la falta de experiencia en el país en pólizas de responsabilidad civil para pruebas de dispositivos médicos, los trámites internos de aprobación para el trabajo con pacientes (por parte del Comité de Ética y del Comité de Investigación), la importación de equipos e insumos necesarios para la investigación, la protección de la propiedad intelectual, entre otros. Sin embargo, el desafío más importante ha sido darle continuidad al proyecto, evitando en todo momento que se quede como un desarrollo más de laboratorio, sin trascender al paciente o a la práctica clínica.

RIB: Carolina, ¿cómo te surge el interés en las TICs en salud? En particular, dada tu formación como médica, donde tradicionalmente el entrenamiento se continúa con una residencia de especialización, ¿cómo consideras debe ser el papel del médico practicante para identificar herramientas que verdaderamente generen un cambio positivo en la práctica de la salud?

CJ: Siempre he estado interesada en encontrar maneras de llegar a las poblaciones más vulnerables, así que cuando tuve la oportunidad de hacer una rotación del internado en el Centre for Global eHealth Innovation, me empezó a llamar mucho la atención el rol que las TICs pueden jugar en el área de la salud. Como ocurre tradicionalmente, yo tenía pensado hacer residencia en cirugía general una vez terminara la carrera de Medicina, pero esta rotación me abrió las puertas a una perspectiva diferente como profesional de la salud, especialmente en donde los pacientes y cuidadores pueden tener un rol activo en el cuidado y atención en salud.

El trabajo que he venido realizando me ha demostrado cómo las TICs pueden ayudar a mejorar la relación médico-paciente, por lo que pienso que los médicos tenemos la responsabilidad de identificar e incorporar tecnologías y aplicaciones útiles en diferentes contextos y según las necesidades de los pacientes. Posiblemente esto sea más fácil para médicos graduados recientemente por la familiaridad que ya tienen con este tipo de herramientas. Es así como los médicos más jóvenes podrían liderar el proceso y ayudar a los diferentes profesionales de la salud a ser parte del cambio. Creo que en la medida en que los profesionales de la salud se sientan más cómodos con estas tecnologías, los pacientes también podrían sentirse más cómodos para usarlas.

RIB: De acuerdo a sus experiencias en Colombia y alrededor del mundo, ¿cuáles consideran que deben ser los incentivos que las universidades colombianas deben impulsar para el desarrollo de innovaciones tecnológicas que busquen minimizar las problemáticas más apremiantes que presenta el país?

CJ: Los incentivos para la innovación son muy importantes y tienden a apoyar la curiosidad y creatividad de las personas que buscan encontrar nuevas maneras de hacer las cosas. Existen diferentes tipos de incentivos, entre los cuales están las becas de investigación, premios y propiedad intelectual, de los cuales los dos primeros se han convertido en los más populares. Pienso que las universidades en Colombia pueden jugar un rol clave en cualquiera de las tres. Por ejemplo, mediante: información constante sobre eventos e iniciativas (becas de investigación, competencias, etc.) en diferentes países y campos; educación sobre cómo presentarse exitosamente a estos; educación sobre el concepto de propiedad intelectual a nivel nacional y global; apoyo legal; y acompañamiento en el proceso de apropiación y comercialización de tecnologías.

JSO: Lo primero es propiciar el desarrollo de un ecosistema de emprendimiento e innovación al interior de la universidad; no simplemente copiando prácticas de otras universidades, sino analizando a fondo el contexto en el cual se van a desarrollar, y adaptando esas prácticas exitosas a la organización. Ese ecosistema de emprendimiento parte del crear conciencia al interior de la universidad del valor que tiene, tanto para los estudiantes como para la institución, el emprendimiento y la innovación. Sólo en el momento en el cual la comunidad universitaria, en especial estudiantes y profesores, se den cuenta de la importancia de llevar sus investigaciones al mercado, y del impacto no sólo económico sino social que esto puede traer, será posible hablar de desarrollo de innovaciones tecnológicas.

Entre algunas de las actividades que deben propiciar las universidades para conformar el ecosistema de emprendimiento se encuentran:

  • Facilitar el llamado “networking” o creación de redes. Poner en contacto a diferentes personas, de áreas diversas como administración y negocios e ingeniería, interesadas en emprender, promoviendo eventos donde el fin último sea la conformación de redes y equipos de trabajo.
  • Mayor apoyo a los investigadores. En especial dar a conocer esos casos de éxito al interior de la universidad. Se debe incentivar la movilidad tanto nacional como internacional. Además se les debe brindar estabilidad y flexibilidad en sus contratos de trabajo: en caso de ser profesores que combinan docencia e investigación, disminuir la carga académica y darle el peso que se merece a la investigación; y en el caso de jóvenes investigadores, brindarles unos contratos de trabajo estables y bien remunerados.
  • Claridad en todo lo relacionado con la propiedad intelectual. En algunas universidades del país se ve un descontento por parte de los investigadores y estudiantes por la falta de claridad en este tema. Siempre se debería trabajar en una relación ganagana entre el emprendedor, sea estudiante, profesor o investigador, con la universidad. Agilidad, ya que no se debe publicar hasta que se haya hecho la solicitud de patente, y esto puede ir en contra de los intereses de los investigadores.
  • Fortalecer las unidades de transferencia de tecnología. Definir unas líneas estratégicas de trabajo, no sólo teniendo en cuenta las capacidades e intereses de la universidad sino también los intereses del medio empresarial y de inversionistas. La evaluación de tecnologías es fundamental y creo que falta más experiencia en este tema; así mismo el contar con abogados que apoyen exclusivamente en protección de la propiedad intelectual. Además, se debe buscar la forma de contar con la participación constante de los investigadores en los procesos de transferencia. Por lo tanto es importante capacitar a los investigadores en la terminología y metodología empleada en estos procesos.
  • Vincular las áreas de extensión e investigación. Se ve en el país un gran interés por parte de las universidades en realizar proyectos de responsabilidad social universitaria. Si el fin último es el desarrollo de innovaciones tecnológicas que busquen resolver las problemáticas más apremiantes que presenta el país, esta relación de extensión con investigación será clave.

RIB: Actualmente Medellín se ha fijado la meta de crear un clúster empresarial (apoyado por el sector universitario) enfocado a la prestación de servicios en salud de la más alta calidad e innovación. Dentro de sus actividades se ha dado gran relevancia al desarrollo de herramientas TICs para la salud y el acercamiento de empresas y grupos de investigación. Juan Sebastián, ¿cómo ves el desarrollo de estas TICs y la interacción entre investigadores y empresarios? ¿Cómo creerías que se puede aumentar la inversión pública y privada con miras al desarrollo, difusión y diseminación de estas innovaciones en Antioquia?

JSO: No sólo se cuenta con los Clúster de TICs y de Servicios de Medicina y Odontología, sino que también el Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad (Plan CTi), recientemente aprobado por el Concejo de Medellín, le está apostando a proyectos que integren el área de salud con TIC, en específico proyectos de eSalud. Por lo tanto, al haber disponibilidad de recursos, se centrarán muchos esfuerzos en el desarrollo de herramientas TICs para la salud, lo que lleva a una inevitable interacción entre empresarios e investigadores en esta área en particular. Actualmente no son muchas las empresas, por lo que hay también una oportunidad interesante de emprendimiento, y lo más atrayente, de emprendimiento de base tecnológica, donde las universidades juegan un papel fundamental.

Si bien se han hecho actividades para facilitar esa interacción entre investigadores y empresarios, muchas de ellas lideradas por ARTICA (Alianza Regional en TIC Aplicadas), creo que falta una mejor coordinación y entendimiento por parte de los diferentes actores. He tenido la oportunidad de participar en algunas convocatorias del sector público para apoyo a proyectos de investigación enfocados en eSalud, y lastimosamente he visto que falta mucho trabajo colaborativo. Algunas de las alianzas se quedan en el papel, ya que la sensación de competencia es latente entre los mismos aliados. Una competencia que debe ser entendida más como algo positivo para el sector, e incluso como una oportunidad para compartir capacidades.

La inversión pública para el desarrollo en Antioquia, difusión y diseminación de innovaciones parece ir por buen camino, sobretodo con el fortalecimiento del Sistema Regional de Innovación, la aprobación del Plan CTi de Medellín y la sinergia entre Gobernación y Alcaldía en este tema, donde entidades como Ruta n han jugado un papel fundamental. Caso contrario el que se está dando en el país donde el apoyo a Ciencia y Tecnología se está quedando únicamente en palabras. Es común afirmar en los sectores de academia y de política que la competitividad del país depende del desarrollo de estas áreas y aun así no se ve un apoyo real a las mismas. Aunque la Ley de Regalías significó una esperanza en su momento, lo que está pasando ahora es una fragmentación del sistema, ya que los entes departamentales han tomado control de los recursos asignados para Ciencia y Tecnología, y han dejado a Colciencias (Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación), institución que está llamada a ser la coordinadora principal, en un segundo plano (aunque en el caso específico de Antioquia la coordinación de Ruta n le ha dado claridad al proceso). Además, recientemente se ha visto que el Gobierno Nacional ha empezado a recortar el presupuesto asignado a Colciencias, lo que llevó a la renuncia del Dr. Jaime Restrepo Cuartas. Mucho cuidado, porque como dice Rafael Orduz, Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital, con el recorte del presupuesto a Colciencias la locomotora de la innovación del presidente Juan Manuel Santos parece más bien un “triciclo pinchado”, y esto nos afecta a todos.

En cuanto a la inversión privada, ésta llegará siempre y cuando haya un ambiente favorable para invertir, donde la relación universidad-empresa-estado sea positiva, y se desarrolle el recurso más importante de la región y el país, el humano. Así como se mencionaba la importancia de incrementar el apoyo económico a Colciencias, también se debe pensar en un mejoramiento al interior de la entidad, ya que la falta de claridad y lentitud de los procesos ha venido alejando a los empresarios, lo que en últimas no es una relación universidad-empresa-estado favorable. De ahí que también sea difícil acceder a esos recursos públicos, por lo cual se invita a los investigadores a buscar más apoyo del sector empresarial, y a aumentar la red de contactos en el exterior para aplicar a convocatorias internacionales.

RIB: Actualmente Colombia experimenta un creciente interés en la TICs. Existe un ministerio específico en el tema, las políticas del ministerio buscan incrementar la oferta de líneas dedicadas a Internet y acceso a computadoras, especialmente en zonas apartadas, las líneas de teléfonos celulares igualan casi la población civil y parece existir un consenso para el desarrollo de políticas en eSalud. Carolina, ¿qué aspectos fundamentales debe atacar una política en eSalud, y cómo avanza Colombia en este tema en comparación con la región latinoamericana?

CJ: Las políticas de eSalud deben establecer metas y objetivos claros, ser acordes con el contexto tanto nacional como regional, y contar con la participación de actores de los diferentes sectores que serán afectados (p. ej. ministerios, universidades, asociaciones profesionales de la salud, compañías que ofrecen infraestructura, pacientes, etc.), pero con un claro liderazgo del gobierno.

El desarrollo de políticas en eSalud es complejo porque implica la participación de un grupo diverso de actores en el diseño de un proceso que se adapte al sistema de salud, pero que permita aprovechar al máximo el rol de la tecnología. Esto en sí puede ser innovador en el sentido que es necesario repensar estructuras y procesos existentes, ya que por ejemplo, la relación médicopaciente se ve directamente afectada, pero las leyes de ética médica existentes no suelen ser claras al respecto.

Así como la mayoría de países en América Latina y el Caribe (ALC), Colombia ha avanzado en el establecimiento de objetivos y metas para la implementación de las TICs a nivel nacional y cuenta con una política de TICs. Hasta el momento, el gobierno no ha publicado una política oficial de eSalud, pero gracias a funcionarios del gobierno y de la OPS, sé que el gobierno está trabajando en ella. Esto no es muy diferente al panorama regional, ya que sólo 7 de 33 países en ALC contaban con tal política hasta el 2010 [6]. Sin embargo, es posible que en los próximos años haya un incremento significativo en el desarrollo de estas políticas por el interés global en el establecimiento de sociedades de la información, lo cual además cuenta con un importante apoyo regional a través de organizaciones como la OPS.

RIB: Varios son los determinantes de la difusión, diseminación e implementación de innovaciones en salud. Entre estos se destacan la innovación, sus adoptantes, los antecedentes, la disposición del sistema para adoptar innovaciones, la comunicación e influencia de las redes de innovación y colaboración; todo esto enmarcado en un contexto social específico. ¿Cuáles deben ser las prioridades de los investigadores y programas de apoyo a la innovación en estas áreas para iniciar un proceso que nos lleve a verdaderos cambios organizacionales, tecnológicos y en calidad de la salud?

JSO: En los últimos años el investigador ha pasado de ser un “ratón de laboratorio” a convertirse en un elemento activo del proceso de transformación organizacional, por lo menos en la dinámica de innovación en salud en la cual se encuentra Colombia. Es claro que la tecnología por sí sola no soluciona los problemas, se requiere de un trabajo colaborativo y de un cambio en los modelos de atención, facilitando el acceso y empoderamiento del paciente. Esta necesidad es aun mayor en un país con el sistema de salud fragmentado como el de Colombia. Es así como una de las prioridades de los investigadores en nuestro país debe ser un mayor acercamiento a la comunidad, tanto para el planteamiento de propuestas de investigación como en la difusión, diseminación e implementación de innovaciones.

Una de las estrategias de Colciencias ha sido promover la apropiación social del conocimiento, un proceso de comprensión e intervención de las relaciones entre tecnología, ciencia y sociedad, fundamento de cualquier forma de innovación. Se podría considerar éste como un programa de apoyo a la innovación, donde se destacan actividades de empoderamiento de la sociedad civil a partir del conocimiento, con proyectos especiales como: las Semanas Nacionales de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación; el Aula Rodante; el Centro de Recursos en Apropiación; y Expouniversidad, ésta última organizada por la Universidad de Antioquia, pero con la participación de diferentes universidades del país.

CJ: Según Pejovich [7], la innovación es en principio un proceso individual, pero consecuentemente social. Por ende, tanto los investigadores como los programas que apoyan iniciativas innovadoras deben tener esto en cuenta de manera que las innovaciones realmente se ajusten tanto a los intereses de los innovadores como a las necesidades de la sociedad. Por parte de los investigadores esto implica conocer el contexto, desarrollar tecnologías que busquen solucionar problemas prevalentes y pensar desde una fase temprana cómo la tecnología podría llegar a ser sostenible.

En cuanto a los programas de apoyo, la tarea tampoco es fácil, ya que no hay un modelo ideal y existen grandes desafíos en el diseño de este tipo de iniciativas [8,9]. La prioridad puede ser aumentar el número de personas que pueden ser reconocidas y ofrecer diversos tipos de incentivos (entrenamiento, dinero, becas, etc.). Un elemento importante de los programas de apoyo es que además pueden ayudar a crear redes de innovadores, lo cual puede servir para mejorar la red profesional de los participantes y para promover el establecimiento de grupos de colaboración.

fuente: Rev. ing. biomed. vol.6 no.11 Medellín Jan./June 2012

Carlos Ruiz-Ibañez1, María Carolina Jiménez2, Juan Sebastián Osorio Valencia3

1 Comité de soporte de la Revista Ingeniería Biomédica EIA-CES. E-mail: carlos.ruiz@camh.ca.
2 Investigadora, grupo People, Health Equity and Innovation (Phi), Centre for Global eHealth Innovation. Universidad de Toronto, Canadá. E-mail:cjimenez@ehealthinnovation.org.
3 Director de Proyectos Sana Mobile Colombia: Investigador. Grupo de Investigación en Ingeniería Biomédica GIBEC (EIA-CES). E-mail:juan.s.osorio@gmail.com.